QUE TE ENGAÑEN DUELE, PERO MÁS DEMOLEDOR ES ENGAÑARSE A SÍ MISMO...HOY: "KATIA"



Katia sabía que no debía encariñarse con ninguno de los niños del orfanato. Se lo dejaron bien claro cuando la contrataron.

No le había resultado fácil. Un gesto, una mirada de alguna de esas criaturas rechazadas bastaba para quererla. Por suerte, la profesionalidad de Katia había logrado dominar sus sentimientos.

Hasta que llegó el pequeño Iván.

Frágil y vulnerable, despertó en la mujer algo mucho más peligroso que ese amor prohibido por las normas: la rebelión contra ellas. 
 
Y en su de repente falsa realidad, Katia soñaba con una vida juntos en una casita rodeada de flores, y se engañaba recibiendo a sus amaneceres con las risas del niño entre sus brazos.  

Cuando un día apareció la directora de la institución acompañada de una pareja que se acabó llevando a Iván, Katia vio demasiado tarde la trampa que ella misma se había tendido.

Con su sueño desvanecido entre brumas, recordó que ya la habían avisado de no encariñarse con ningún niño cuando empezó a trabajar en el orfanato.

8 comentarios:

María Pilar dijo...

¡Cuántos sueños rotos! ¡Cuánta ilusión echada a perder! Las normas, las rígidas normas...
Yo me siento Katia y creo que a Iván nadie le va a querer como ella lo ha querido. Pongo en valor todo lo bonito, como experiencia de vida, que Iván despertó en ella. Tal vez sin él nunca lo hubiera sentido. Y eso va a permanecer siempre.

Un final duro, como la vida misma.

Abrazo veraniego.

Roland dijo...

Que duro puede ser el amor. Que duras pueden ser las normas y sobretodo la vida. Intenso el relato. Besos

Nieves Martín dijo...

El corazón va por libre. Es fácil olvidar las normas, creer que es posible, soñar con una casita rodeadas de flores... La vida se encarga de devolverte a la realidad y al rinconcito al que perteneces.
Pero luego están esas personas rebeldes, la que luchan contras las normas, las que luchan por Iván y consiguen su casita con flores y las tardes de domingo, con bizcochos y su Iván en la mesa compartiendo la vida.
Una historia muy triste Mercedes, y no ando yo para muchas tristezas .

Un beso :)

jair machado rodrigues dijo...

Mercedes, Mercedes, tão rápido, tão direto, mas tão carinhoso...podemos aprendera dividir o profissional de nossa vida real/emocional. Kátia já sabia, mas nós humanos nunca deixaremos de ser humanos, acredito que fomos feitos para amar, Kátia assim o fez no lado profissional...mas a vida é assim, não podemos nos demorar nas escolhas, não somos os únicos no mundo. Belo conto, quanta saudade, acho que tou retomando meu espanhol...
ps. Carinho respeito e abraço.

a María Pilar, Mercedes le dijo...

Las reglas son las reglas.....así de fría y cruda es la vida a veces.

¡Un gran abrazo!

a Roland, Mercedes le dijo...

Siempre he pensado que cuando se adopta a un niño nadie piensa en la persona que hasta entonces lo ha cuidado en el orfanato...¿Es posible que no se encariñen con ellos?

Me alegro de tu rentrée bloguera :-) Un beso!

a Nieves, Mercedes le dijo...

Espero que esos ánimos estén mucho mejor, Nieves!

Un beso muy fuerte!

a jair machado rodrigues, Mercedes le dijo...

Jair, Jair.....¿La cabeza y el corazón se pueden separar? Creo que también en la vida profesional las emociones tienen su lugar...

Estoy muy feliz de volver a leer tus comentarios!!! Un grandísimo abrazo!

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