LOS 10 MANDAMIENTOS DE JOHN HALL PARA TRANSFORMAR UNA COMUNICACIÓN EMPRESARIAL NEGATIVA EN POSITIVA:


  • Convirtamos los “conflictos” en “retos”.
  • ¿Por qué insultar a nuestro compañero con un sonoro “gilipollas” (perdonen la expresión, pero la honestidad es superior a mi educación), si puede ser ni más ni menos que “asertivo”?
  • ¿La “insensatez” no puede transformarse en un “enfoque innovador”?
  • ¿La “desmotivación” no cambia de cara, llamándola “declaración aspiracional”?
  • ¿El “inútil” no deja de serlo si se le llama “autoexigente”?
  • Quedarse sin aumento de sueldo o sin vacaciones por unas circunstancias especiales no resulta tan dramático si se considera un “impacto en los intereses del grupo”, ¿no es cierto?
  • “Manipular” es una palabra tan fea… cuando no es ni más ni menos que un “manejo de las emociones”…
  • Los charlatanes nos resultan mucho más simpáticos si los consideramos “oradores profesionales”.
  • La incultura dejaría de existir si se convirtiera en “alto conocimiento técnico especializado”.
  • Y por último, un ejemplo que les hará reflexionar: si un indocto es un eterno curioso, ¿por qué la ignorancia no puede llamarse “curiosidad”?

¿Lo ven?

10 comentarios:

intoku dijo...

Muy interesante reflexión... te estás adueñando de las palabras de JH?

Aprovecho para lanzar una cuestión:
¿Qué es peor, la ignorancia o la indiferencia?

merce intransigente dijo...

Para mí, lo peor es ser ignorante aparentando que no lo eres; lo peor es que seas indiferente, pero muestres una actitud contraria. Ya sé que en esta vida tienes que ponerte la máscara a menudo y aparentar lo que no eres, pero maldita sea, hazlo bien! Que no se te note que eres un ignorante o un pasota! Y si se te va a notar,... no hagas el papel y muéstrate tal y como eres!
(y entre nosotros, me temo que a John Hall se le ve el plumero a veces y aparenta lo que no es...)

Ya tu sabes dijo...

Para que se note mi (exquisita) educación británica, os recordaré a dos autores de la pérfida Albión: Orwell, en 1984, muestra exactamente lo mismo que dice vuestro querido JH: cambiándole el nombe a algo, tratan de cambiarle su esencia o su naturaleza. En cambio, Shakespeare, que era más listo que todos estos, tenía muy claro que por mucho que se disfrace o se cambie su nombre, la esencia de las cosas/personas siempre queda: "¿Qué hay en un nombre? Lo que llamamos rosa exhalaría el mismo grato perfume con cualquier otra denominación. De igual modo, Romeo, aunque Romeo no se llamara, conservaría sin este título las raras perfecciones que atesora."

la pérfida pajarón dijo...

Yatusabes, aparte de mi admiración ante tu comentario, me gustaría decirte que es natural que Orwell dijera lo que dijo, y Shakespeare lo mismo:
Orwell era cangrejo, y a Shakespeare se le supone... tauro.

intoku dijo...

Mi respuesta es: NI LO SE NI ME IMPORTA

merce dijo...

JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Intoku, John Hall HABRÍA MATADO por dar una respuesta así!!!!!!

Ya tu sabes dijo...

EEEEpp, que Ya tu sabes es cangrejo y no hace esas gilipolleces, eh??? ;-)

Anónimo dijo...

lo peor es el catetismo ilustrado

merce dijo...

Yatusabes, me gustaría saber si Orwell era tan... susceptible!

;-D ;-D ;-D

Mercedes dijo...

Pues Anónimo, eso es lo que abunda!

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