FELIZ DÍA DEL LIBRO CON LA EXQUISITA POESÍA ERÓTICA DE AMPARO PARRA... Y GRACIAS A LA COLABORACIÓN DE LA ASOCIACIÓN CULTURAL "CAU ARTÍSTIC"



Si el destino existe, la cubana Amparo Parra es su hija.
Licenciada en Historia del Arte, actriz, escritora, y por encima de todo una mujer creativa, inquieta, sensible y tremendamente vital, Amparo Parra nació artista. Y punto.
Vino hacia CAU ARTÍSTIC (¿O quizás CAU ARTÍSTIC fue hacia ella?) como suelen suceder los grandes descubrimientos: por casualidad.
A la luz de una cerveza crepuscular, nos sumergió en la elegancia de sus sugerentes letras con ese recitar suyo aterciopelado, cálido...y entre una cosa y otra, la Amparo poetisa nos derramó la vida de la Amparo mujer.
Gracias, Amparo, y mucha suerte con tu "Kamasutra en versos". Y gracias también al restaurante  "La Penyora", de Girona: han desvelado el secreto de alimentar el cuerpo y el espíritu de artistas y librepensadores... y no sólo con sus exquisitos platos...He ahí su pequeño gran milagro.

¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!

QUÉ OCURRENCIAS TIENEN ALGUNOS PADRES...HOY: "ESCRITO EN EL NOMBRE"


 


Cuando los padres de Isadora, bailarines profesionales, decidieron llamarla así en homenaje a Isadora Duncan, poco podían imaginar que un día, mientras se dejaba llevar despreocupadamente por unas escaleras mecánicas, nada iba a poder hacer por detener el endiablado mecanismo que había atrapado su larguísima bufanda.

ACCIDENTADA ENTREVISTA CON JOHN HALL, EL PROTAGONISTA DE MI NOVELA "SÉ TÚ MISMO, AUNQUE SEAS UN GILIPOLLAS"




...Y como estamos en época de rebajas, además de la entrevista al gurú empresarial John Hall os dejo un relato protagonizado por un ejecutivo agresivo muy peculiar...Hoy: "Su ojito derecho"

Morgan Macquarrie se ganó el sobrenombre de “el corsario de Wall Street” el primer día de trabajo en la multinacional “Hopkins & Hopkins”. Y no fue por su mirada de sable, ni por arrastrar como una pata de palo su mala fama a lo largo y ancho del proceloso mar de los negocios, ni siquiera por el aspecto de loro de su secretaria. Fue otra peculiaridad la que hizo al alto ejecutivo merecedor de tal apelativo: el sorprendente parche que lucía con orgullo en el ojo izquierdo.
Los colegas de “Hopkins & Hopkins” se morían de curiosidad por conocer la historia que anidaba tras aquella oscura incógnita: ¿Una turbulenta infancia en el Bronx? ¿Las afiladas uñas de una amante despechada? ¿La represalia de un rival? ¿Un estúpido accidente? Como todos especulaban, nadie preguntaba y Macquarrie callaba, el misterio reinaba a su alrededor.
Así es como nacen las leyendas.
Su vida profesional en “Hopkins & Hopkins” navegaba viento en popa hasta que un torpe descuido le hizo zozobrar…
Una mañana, Macquarrie acudió a su despacho más tarde de lo habitual; una cena de negocios con el posterior descenso a los infiernos más refinados de la ciudad había sido la culpable. No obstante, no quedaba huella alguna de los excesos cometidos: su aspecto era impecable, como siempre. Sólo su secretaria, loro sagaz, se percató de un detalle fuera de lo normal y así se lo hizo saber nada más verle aparecer.
-Sr. Macquarrie, hoy lleva puesto el parche… en el ojo derecho.
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