domingo 29 de enero de 2012

¿QUÉ ES MEJOR, UN SMARTPHONE ...O UNA SMARTWOMAN?...HOY: “NUEVAS TECNOLOGÍAS”

Manolo, que esperaba como cada noche ver aparecer en el chat a la seductora Loli, a la impetuosa Nuria o a la juguetona Miriam, dio en cambio con algo inexplicable y maligno, casi sobrenatural.
Sin presentarse ni saludarle, un desconocido le dijo que lo sabía todo de él: se llamaba Manolo, tenía 54 años, estaba casado con Rosa y era padre de dos adolescentes. Añadió que trabajaba en el departamento comercial de una empresa de cosméticos y que viajaba con frecuencia por cuestiones laborales. Le gustaba el fútbol, el golf, las ostras, los best-sellers, el buen vino, la playa. Era ambicioso en la vida, audaz en el trabajo, voraz en la mesa y apasionado en la cama.
Manolo se lo tomó todo con moderada guasa hasta que le hizo una pregunta tan personal que sólo su esposa podía contestar… Casi muere de un infarto al recibir la respuesta correcta. Por un momento hasta temió que se tratara de su propia mujer, pero se tranquilizó al recordar que estaba preparando la cena en la cocina.
Y si no era Rosa… ¿quién demonios era?
Enseguida salió de dudas: “Soy la muerte”, anunció el intruso, “y si no dejas de hacer el imbécil chateando con putillas iré a buscarte en menos de lo que te imaginas. Estoy a la vuelta de la esquina, así que tú mismo”.
Manolo, sobrecogido, apagó el ordenador y salió del despacho, pálido como una hoja de papel.
-¿Pero qué te pasa, querido? –preguntó su esposa, preocupada-. Tienes muy mala cara…
-Hoy no ceno; me voy a la cama. Se me ha revuelto el estómago.
-Trabajas demasiado –le dijo Rosa, en tono maternal-. No puede ser que después de tantas horas en la oficina, encima te encierres en el despacho para adelantar tareas. Eso se tiene que acabar.
-Tienes razón; eso se tiene que acabar –repitió Manolo, como un robot.
-Venga, a la cama. Pobre, si lo que tienes es que estás agotado. Como no cambies de ritmo, te acabarás muriendo pronto.
-¡Calla! –gritó aterrorizado-. ¡No me hables de morir!
Rosa le acarició el pelo con ternura.
-Cariño, si sólo era una broma. Hale, hasta mañana. Duerme y descansa.
Manolo se metió en la cama y aunque le costó mucho conciliar el sueño, logró dormirse, con la firme intención de cambiar de vida. Mientras, su mujer acabó de preparar la cena y  guardó en un cajón bajo llave el smartphone gracias al cual había chateado con Manolo desde la cocina, con la certeza de que no había nada como las nuevas tecnologías para poner a los maridos en su sitio.

jueves 26 de enero de 2012

ME ENCANTAN LAS HISTORIAS ROMÁNTICAS... HOY: "UN AMOR EN CADA PUERCO"

El marino maniobró con el timón de su pasión para atracar en la vida de Angustias. Durante una temporada, aprovechó para enseñarle el lenguaje del amor en código Morse y, en un descuido, incluso le mostró el palo mayor de su vigorosa nave. A Angustias, para qué negarlo, el corazón le iba a toda máquina.
Pero el tiempo fue implacable y, finalmente, llegó el momento de la despedida: el marino levó anclas con tan despreocupada torpeza que le arrancó el corazón de cuajo, lo arrastró por las oscuras aguas saladas, y acabó siendo pasto de un banco de sardinas. Angustias quedó condenada a galeras sentimentales, mientras el marino, ya en altamar, desplegaba las velas de la indiferencia y seguía su rumbo.

domingo 22 de enero de 2012

COMO DICE LA CANCIÓN, “AMARTI E POI MORIRE”…HOY: “UN PERDÓN DE ALTOS VUELOS”

Los asientos son estrechos y el espacio, mínimo. No es pues de extrañar que al intentar ponerse una chaqueta para no enfriarse con el potentísimo aire acondicionado, la jovencita que le ha tocado como compañera de vuelo le haya dado un involuntario codazo que, dicho sea de paso y muy lejos de molestarle, le ha sabido a gloria.
-Oh, perdón.
Desde luego, la chica en cuestión es un regalo para los ojos. Por si no bastara su delicioso físico, la muchachuela comete la imprudencia de regalarle la más tierna de las sonrisas y le acaricia levemente el brazo con una mano que más bien parece el ala de un ángel.
Y el maduro pasajero, siempre tan solo, siempre tan falto de afecto, le devuelve una sonrisa desarmada, con la convicción de que si por él fuera, ya podía venirse abajo el avión.

jueves 19 de enero de 2012

PORQUE NO TODO EL MUNDO TIENE UNA PROFESIÓN CONVENCIONAL…HOY: “CIUDAD SIN LEY”


A S. le habría gustado ser vaquero en el lejano oeste. Arrastrar las botas por un polvoriento proyecto de ciudad en la segura compañía de un revólver, zanjar los conflictos de un tiro, emborracharse en el “saloon”…Todo era un poco primitivo y muy salvaje entonces, pero menos complicado y sin tantos escrúpulos.
Aun lejos en espacio y tiempo de aquellos sufridos y valientes pioneros de un nuevo mundo en plena formación, S. también se siente un poco vaquero en cuanto sale a trabajar.
Cada mañana y mientras se asea, silba distraídamente la melodía de “El bueno, el feo y el malo”, su “spaguetti western” favorito, y se pregunta a quién habría encarnado él… ¿Al feo? Por supuesto que no. ¿Y al bueno? …Seguro que tampoco.
Desayuna en compañía de su mujer y de sus tres hijos. Bromean, ríen. Su familia le adora, y él daría la vida por ellos.
-¿Vendrás a comer hoy? –le pregunta su esposa.
S.  la mira y duda antes de contestar. Le espera un trabajo rápido de llevar a cabo, pero no exento de peligro. No tendría por qué complicarse, pero él sabe que nunca se puede dar todo por hecho.
-…Haré espaguetis –añade, tentadora.
S. le dedica un gesto agradecido; son su plato preferido y a ella le salen deliciosos. Al final asiente. Como excelente profesional que es, ha trabajado el asunto con obsesiva minuciosidad durante semanas. ¿Por qué no tendría que salir todo bien?
S. se levanta de la mesa, se pone el anorak reversible, un gorro negro y las gafas de sol.
-No  creo que las necesites hoy; está muy nublado –apunta su mujer, siempre tan atenta, siempre tan pendiente de él.
Pero S. sabe que las necesita, igual que ese anorak y no otro, y por supuesto, el complemento esencial que ella ignora, la pistola.
Ya preparado, sale a su particular ciudad sin ley dispuesto a zanjar el asunto. Factor sorpresa, dos, tres disparos a lo sumo, acción fulminante, confusión… Y  mientras alguna histérica chilla en pleno ataque de nervios, él se perderá por los callejones, entrará en un oscuro portal, se quitará las gafas y el gorro, le dará la vuelta al anorak, y saldrá de su improvisado camerino con el cigarrillo de la satisfacción en la comisura de los labios, camino de casa, con la certeza de haber podido encarnar a la perfección al malo de su “spaguetti western” preferido.

domingo 15 de enero de 2012

DEDICADO A QUIENES, COMO LAS GALLINAS, SE LEVANTAN CON EL SOL Y SE ACUESTAN TEMPRANITO…HOY: “¡ABAJO LA NOCHE!”

¡Qué alegría la de Alba, qué jolgorio el de ese corazón largamente incomprendido!
La pobre mujer, orgullosa de su condición de madrugadora incorregible pero objeto de burla por parte de los noctámbulos empedernidos, acaba de ver una luz más sanadora incluso que la del sol…
Por fin podrá clamar sin avergonzarse que la oscuridad más seductora no es la de la noche sino la del amanecer, y tendrá el valor de renegar de las horas más negras frente a quienes las veneran. Y todo porque ha hecho el descubrimiento definitivo y rotundo que le empujará a confesar en voz bien alta y sin complejos: “Me llamo Alba y soy madrugadora”.
Frente a ella centellea alegremente una placa que le anuncia en letras bien grandes: “Diurnos anónimos”.

miércoles 11 de enero de 2012

ME ENCANTAN LAS MENTES PERSPICACES… HOY: “PRESUNCIÓN DE CULPABILIDAD”

-¿Y dice usted que fue entonces cuando bajó al dormitorio de la víctima? –inquirió el detective, incisivo.
Sebastián, el mayordomo, presuntamente consternado por el suceso, asintió y prosiguió su declaración:
-Sí, señor inspector. La señora marquesa se encontraba indispuesta tras una merienda con sus amigas en la que el anisete fluyó en mayor cantidad de la deseada tratándose de un grupo de damas de la tercera edad, y como permanecía reposando en su lecho como consecuencia de los excesos cometidos, acordamos unos toques de campanilla cada vez que requiriera de mis servicios. Pero cuando acudí ya fue demasiado tarde.
El investigador observó detenidamente al interrogado: pulcro, diligente, responsable, pero también resentido por no haber cobrado su sueldo durante dieciocho meses seguidos. Cosas de trabajar para una familia de alta alcurnia venida a menos.
-¿Y cómo explica los guantes y las armas encontrados en el establo?
Sebastián tragó saliva. Por vez primera no supo responder con aplomo.
-¿…El… el establo? –tartamudeó-. No le entiendo.
-Establo, cuadra, pesebre, corral… -enumeró el detective, exasperado-, llámelo como quiera, porque ya sabe a qué me refiero. No se me vaya por las ramas –y añadió, acusador-. Sebastián, usted ha matado a la señora marquesa.
El mayordomo, en el fondo una persona íntegra, se desmoronó.
-¿Pero cómo me descubrió, si se trataba de un crimen perfecto? Con todos mis respetos, no tiene usted aspecto de ser la estrella más fulgurante del departamento de policía…
El detective sonrió con irónica suficiencia mientras procedía a esposarle:
-Mi querido amigo, todo el mundo sabe que el asesino es siempre el mayordomo, y con más razón si se llama Sebastián
.

domingo 1 de enero de 2012

¿PERO CÓMO, YA ES 1 DE ENERO? PUES HALE, ALLÁ VA EL PRIMER CUENTO DEL AÑO…HOY: “IRENE”

Irene bajó del abarrotado tren después de un angustioso viaje en el que no había hecho otra cosa que luchar contra sus dudas.
Necesitaba saber… Quería respuestas…
Estaba muerta de miedo.
Sus fuerzas flaqueaban tras haber tomado una decisión que le iba a cambiar la vida...
Se dejó llevar pasivamente por las escaleras mecánicas y salió a la calle. Un rayo de sol la cegó… El estruendo de una moto a toda velocidad la aturdió... Algunas personas apresuradas la empujaron… ¡Cómo le habría gustado ser invisible para los desconocidos que la rodeaban y no existir para nadie…!
Con gran esfuerzo, dio un lento y atolondrado paso hacia el nuevo rumbo.
De repente, una mujer se detuvo frente a ella. Su fascinante mirada, del color de la experiencia humana, le habló sin palabras:
-No es por casualidad que tú y yo nos hayamos encontrado –le dijeron aquellas pupilas, en silencio-. No temas por haber decidido cambiar de piel. También lo hacen las serpientes, y sobreviven. Despojarte de la antigua será doloroso y lento, pero valdrá la pena. Saldrás adelante si sigues con determinación el camino que acabas de emprender…
Antes de diluirse en la muchedumbre indiferente, la mujer levantó la mano a Irene en señal de amistoso saludo, mientras sus ojos añadían:
-…No me olvides.
Irene acababa de recibir la señal del destino que necesitaba. Por primera vez en mucho tiempo, respiró aliviada y tuvo fuerzas para sonreír a un incierto futuro.
Y una gran paz la invadió
.

(Banda sonora: Jaume Aragall, “Ch'ella mi creda”)

jueves 22 de diciembre de 2011

CON MIS MEJORES DESEOS… HOY: “RESPUESTAS”


El viento trae las respuestas a las preguntas que nos hemos formulado durante toda nuestra vida o a las dudas que siempre nos han acechado. Normalmente se nos escapan porque pasan por delante de nuestras distraídas narices con tanta rapidez que resulta imposible cogerlas al vuelo; de ellas sólo queda entonces una especie de delicada e imperceptible estela que en nuestra torpeza confundimos con una insignificante señal de la naturaleza.
Pero si, por esas cosas de la vida, estamos más atentos de lo habitual o nos hemos levantado con la sensación de que aquel día, en principio tan banal como cualquier otro, no lo va a ser sin saber a ciencia cierta la razón, el viento nos traerá esas anheladas respuestas con las que la existencia adquiere todo su sentido e, incapaces de dar ningún tipo de explicación lógica a la sensación experimentada, habremos desvelado el misterio de nuestra propia esencia con una rotundidad tan evidente e ineludible como que el sol es resplandeciente y el cielo azul.
FELIZ NAVIDAD Y RADIANTE AÑO NUEVO. ¡NOS VEMOS EN EL 2012!

domingo 18 de diciembre de 2011

A VECES, LA INTUICIÓN NOS ECHA UNA MANO PARA TOMAR DECISIONES… HOY: “EN VENTA”


Estaba agotada por el eterno viaje y no veía el momento de dormir, a ser posible, mil horas seguidas. Sin embargo, un sentimiento difícil de gobernar que ya había enraizado en su espíritu la impulsaba a introducir una llave que todavía no le pertenecía en la cerradura de su futuro próximo, porque tenía la certeza de haber llegado finalmente a su destino.
Tras la verja, rodeada de herrumbrosos quejidos, la esperaba la casa. Comprendió que su aspecto entristecido, en un principio atribuido al díscolo jardín y a la desacertada tonalidad de la fachada, se debía en realidad a dos palabras, inofensivas por separado, pero dolorosas cuando se unen en un enorme cartel que casi ocultaba la puerta de entrada.
Un impulso la obligó a tirar de él con fuerza hasta arrancarlo y lanzarlo más allá de la propiedad, sin rabia pero sin clemencia, en una acción parecida a un exorcismo. Acto seguido, sacó su teléfono móvil del bolso y marcó un número.
-Buenas tardes. Sí, ya estoy aquí, la he visto…y me la quedo.

jueves 15 de diciembre de 2011

OJOS QUE NO VEN, CORAZÓN QUE NO SIENTE…HOY: “NUNCA MÁS”


A fuerza de realizar cada día el mismo trayecto de casa al trabajo y del trabajo a casa con los ojos siempre proyectados sobre el pavimento, no había sido consciente de la lenta pero imparable transformación experimentada en su ciudad.
Una mañana, sin embargo, alzó la mirada, alertado no por la curiosidad que otorga la ilusión de vivir, sino por un estruendo inesperado. Fue entonces cuando comprobó que del antiguo kiosco de música, escenario de aventuras y diabluras infantiles, sólo quedaba una amplia explanada sembrada de cascotes que unas excavadoras se afanaban en recoger y verter al volquete de un enorme camión. De la misma forma, el jardín que lo rodeaba, cómplice testigo de sus adolescentes escarceos amorosos, había dejado de existir.
Desconcertado frente a un lugar que ya no le pertenecería nunca más, lamentó la fugacidad del tiempo, se maldijo por su estupidez y se sintió como si hubiera desperdiciado todo un siglo de vida al haber privado a sus rincones preferidos de un último abrazo de despedida.
Decidido a no sufrir de nuevo más desengaños y culpas, se negó a aprender la lección, bajó de nuevo la mirada y no volvió a levantarla hasta el final de sus días.

domingo 11 de diciembre de 2011

VUELVE A ENTRARME LA DUDA: ¿CUENTO, O REALIDAD?…HOY: “UN CIUDADANO EJEMPLAR”


-Perdone, ¿sabe dónde está la comisaría más próxima?
El hombre, de unos sesenta años, hablaba con indudable acento británico. Por su expresión, nerviosa y angustiada, era evidente que acababa de ser víctima de un robo. A su lado, una señora de edad similar, me miraba con gesto grave. Parecía a punto de echarse a llorar.
-…Paseábamos por las Ramblas cuando, de repente, alguien tiró del bolso de mi mujer - me explicó, con voz temblorosa-. Se lo han llevado todo: documentación, llaves, parte de nuestro dinero…Necesitamos hablar con la policía. ¿Puede ayudarnos, por favor?
Ya está: los típicos turistas que habían idealizado sus vacaciones, y en cambio habían sido recibidos por una inesperada ciudad inhóspita. Otro sueño hecho trizas. Vaya chasco. Me dieron verdadera lástima.
-Por supuesto que sí, faltaría más –acepté, solícito-. Miren, lo mejor es que cojan el metro. ¿Les ha quedado algo de dinero?
Metió la mano en el bolsillo de sus pantalones y me enseñó una cartera.
-¡Yes! –contestó, alborozado-. No se preocupe, podemos pagar los billetes; afortunadamente, llevábamos casi todo nuestro dinero aquí.
Una chispa de alegría triunfal salió despedida de los ojos del turista. A mí también me brilló la mirada; comprobar que no lo habían perdido todo me produjo una gran dicha.
Rápidamente, les mostré con el dedo índice de mi mano derecha la boca de metro más cercana. Los dos turistas seguían con suma atención, me atrevería a decir que casi con devoción, todas mis explicaciones, y no dejaban de mirar al infinito que mi dedo señalaba.
Una vez finalizadas mis exhaustivas y detalladas instrucciones, la pareja me miró con suma gratitud.
-Gracias, muchísimas gracias. Es usted un ciudadano ejemplar.
Los vi alejarse con toda la rapidez que su edad les permitía, en la dirección correcta. Mientras, guardé ágilmente en el bolsillo de mi chaqueta la cartera del turista, que mi mano izquierda había recogido en silencio, aprovechando la distracción de la pareja, tan atentos estaban ellos a mis útiles indicaciones.

martes 6 de diciembre de 2011

ESTO SÍ QUE ES VOCACIÓN Y LO DEMÁS, TONTERÍAS, O CÓMO ALGUNOS ENCUENTRAN LA INSPIRACIÓN AL VUELO… HOY: “CAÍDA LIBRE”


Lo que más rabia le daba al escritor mientras caía al vacío de forma inexorable desde aquel impresionante pico no era pensar que se iba a matar por culpa de un estupidísimo accidente perfectamente evitable, ni que perdería para siempre una dentadura cuya reparación le había costado una fortuna, ni que el águila con quien había coincidido durante unas décimas de segundo en el aire le podría picotear las tripas una vez espachurrado, ni siquiera que aquella noche ya no vería su programa literario favorito, sino haber olvidado en el refugio su inseparable cuaderno y su cómplice bolígrafo y no poder dejar plasmadas en papel las geniales ideas que le burbujeaban como nunca en la cabeza a medida que el suelo se acercaba a sus narices a lo que él le pareció la velocidad de la luz.

jueves 1 de diciembre de 2011

A VER SI A ALGUIEN SE LE OCURRE UNA EXPLICACIÓN LÓGICA A LO SUCEDIDO… HOY: “DESCONFIANZA CIEGA”

Elena no puede explicar lo que le ha sucedido por la noche en la habitación del hotel, pero tiene la certeza de que no ha sido ni una pesadilla ni una alucinación.
Se ha levantado de madrugada para ir al cuarto de baño, con los brazos formando un ángulo recto con su cuerpo para tantear el aire y evitar un golpe por esa oscura habitación desconocida. De repente, sus manos se han topado con un torso recio, musculoso, cálido y acogedor, y ella ha empezado a chillar, aterrorizada ante la idea de un intruso en la estancia. Pero lo inaudito y terrorífico es que cuando su marido se ha despertado y ha encendido la luz, allí no había nadie.
Mientras toma como único desayuno una tila a temblorosos sorbos en el comedor del hotel frente al periódico extendido de su marido, su sentido común se sienta junto a ella e intenta tranquilizarla:
-Sabes que no puede ser –le dice, conciliador-. Sin duda se trata de un engaño de los demás sentidos… como un espejismo, ¿entiendes?
-¿Una alucinación, quieres decir? –le espeta ella, todavía conmocionada.
-Técnicamente podríamos definirlo así –responde con cierta frialdad.
-Me estás intentando convencer por medio de un razonamiento muy endeble…
-En eso consiste mi trabajo, querida.
-¿En qué, en comprender y aceptar lo inexplicable?
-No, sólo en hacerlo pasar por lógico.
-Tus argumentos se pasean por la cuerda floja tanto como mi cordura. Pero sé que no estoy loca. Lo que ha sucedido delante de mis narices era algo paranormal.
-No le des más vueltas; acábate la tila y procura no pensar en ello.
-Ahora hablas como mi marido, y eso no me ayuda mucho.
-¿Y lo inexplicable sí?
-Pero es que lo he vivido de verdad –insiste Elena, tozuda y asustada-; mis sentidos no me han engañado… a menos que tú sí.
-El sentido común es el más fiel de los sentidos –sentenció, orgulloso-; te puede cortar las alas, destrozar los sueños, pero nunca te falla.
-¿Sabes? De tan racional como eres, a veces resultas absurdo.
Elena da por finalizado el inútil diálogo. Mientras, su marido dobla el periódico y le sonríe afable con esa mirada que sólo se les concede a los locos.
Ahora, delante de su taza de tila, Elena sabe que un muro de infranqueable desconfianza se ha alzado entre ambos. Él no la cree y achaca el suceso a una pesadilla, o peor todavía, a un desvarío; ella, en cambio, está segura de haber experimentado una inexplicable realidad.
Pero lo más terrible de todo es lo que Elena no ha contado a su marido ni a su sentido común, y es cómo añora en secreto a ese torso recio, musculoso, cálido y acogedor.

lunes 28 de noviembre de 2011

¿ESTO ES UN CUENTO… O UNA TRISTE REALIDAD?… HOY: “CANDIDATOS”

No corrían buenos tiempos en Villacastaño de Abajo: la crisis se había cebado en aquel tradicional pueblo de labradores metidos a improvisados albañiles en las ciudades colindantes. Esas manos que habían acariciado y mimado una tierra fértil y agradecida con frío o calor, habían sucumbido finalmente al tacto tosco e insensible del ladrillo por una pura cuestión de seguridad económica.
La decisión no había sido fácil, pero sí inevitable: las pequeñas bocas que alimentar en casa no entendían de estrecheces por culpa de una mala cosecha o de una repentina granizada, y fue así como la mayoría de campesinos traicionó a sus ancestros a cambio de estabilidad y, por qué no decirlo, de tentadores caprichos que hacían la vida menos sacrificada y más placentera.
Durante años vivieron despreocupados ante épocas de sequía, lluvias torrenciales o heladas devastadoras; los frutos del mundo de la construcción no dependían de la climatología para crecer y madurar convenientemente, sino de su propio esfuerzo, y punto. Alegres como unas castañuelas se felicitaban de tan acertada elección y se dejaban seducir sin remedio por un sentimiento nuevo de dulcísimo sabor: la ambición.
Pero llegó un día en que la tierra cocida desveló su cara más ingrata y falsa. Los habitantes de Villacastaño de Abajo descubrieron de golpe y demasiado tarde que el universo inmobiliario, en apariencia tan sólido, carecía en realidad de cimientos, y que ellos, al fin y al cabo hombres tradicionalmente enraizados en la tierra, habían pasado años construyendo inútiles castillos en el aire.
Ahora, humillados por las circunstancias y mantenidos vergonzosamente gracias a las efímeras ayudas del estado, hacían cola a las puertas del ayuntamiento ataviados con largas faldas negras y grandes pañuelos del mismo color cubriéndoles la cabeza y anudados en la barbilla, con la esperanza de conseguir el único puesto de castañera en la plaza del pueblo para la temporada otoño-invierno.
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